Regala Una Sonrisa y Miranda Riendo, regalaron sonrisas en Villa Pompei.

Regala Una Sonrisa y Miranda Riendo, regalaron sonrisas en Villa Pompei.

El pasado sábado en la mañana, Regala una Sonrisa y el Club de Risa Miranda Riendo, se trasladaron a la Casa de Reposo Villa Pompei, ubicada en San Antonio de Los Altos, para regalarle sonrisas y alegrías a los abuelitos que allí se encuentran. A pesar de que muchos de ellos presentaban alguna discapacidad, esto no impidió que dejaran de sonreír y de regalar abrazos y besos llenos de mucho amor e inocencia, como muestra de agradecimiento por esos minutos que para ellos fue de entusiasmo, acompañados de aplausos y carcajadas.

Fueron momentos maravillosos que tuvieron como principales protagonistas a las sonrisas dibujadas en los rostros de cada uno de ellos. No hubo espacio para la tristeza, solo para la alegría, y por momentos no hizo falta una sonrisa para darnos cuenta de que estaban disfrutando. Como bien decía el escritor Saint Exupéry: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Tratemos entonces de abrir los ojos del corazón para ir descubriendo nuevos sentimientos que nos amplíen la visión de la vida. Es por eso que, a pesar que muchos no sonrieron, demostraron a través de su mirada que estaban felices.

Érica Arguelles, Teacher del Yoga de la Risa en Maracay, comentó: “Cuando la sabiduría te regala sonrisas, sabes que vas por un buen camino. Es una experiencia que nutre mi alma y regocija mi corazón. Este fue mi regalo del día, el premio que Dios me dio, las bendiciones de parte de los abuelitos y el saber que disfrutaron cada momento con nosotros. Es gratificante, porque con cada abrazo, beso y pedirnos volver, estos momentos no tienen precio”.

Asimismo, unas de las abuelitas llamada Josefina nos comentó:  “Estoy muy agradecida de que ustedes estén aquí, porque muchos de nosotros nos sentimos solos, porque ya nuestros familiares no nos visitan, nos sentimos abandonados, pero gracias a ustedes, ahora nos sentimos felices.

De igual manera el señor Antonio, que a pesar de que no sonrió en ningún momento, no dejó de agradecer por haberles dado unos instantes de alegría, ya que para él eso le ayuda a limpiar el alma y el corazón.

Finalmente, solo resta decir que la risa no sabe de edad, es solo un privilegio del ser humano y produce un enorme bienestar a las personas, nos hace ser más sociables, nos ayuda a estar relajados. Una buena carcajada puede hacer olvidar las tensiones físicas durante por lo menos 45 minutos, y a su vez estimula la dilatación de los vasos sanguíneos, para que la sangre fluya mejor. Es importante cambiar de humor, solo tienes que permitirte reír de ti mismo y te darás cuenta cómo la vida cambiará para ti.

Publicado por: Nairobys Morante
Foto: Jhoseven Gallardo

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